La Ansiedad: ¿Aliada o enemiga?

La Ansiedad: ¿Aliada o enemiga?

La ansiedad es una emoción que todos sentimos a lo largo de nuestra vida. Tiene lugar como respuesta a sucesos que interpretamos como amenazantes. Produce cambios en nuestro cuerpo y aumenta la activación de nuestro sistema nervioso central, con la función de prepararnos para actuar o huir ante los peligros (fight or flight response). Puede ser más o menos intensa y más o menos frecuente.

Las formas en las que se expresa la ansiedad se pueden clasificar en tres niveles:

 

  Nivel fisiológico o corporal: son las sensaciones que notamos en nuestro cuerpo; es decir, los latidos del corazón más fuertes, sudoración, calor, músculos tensos, respiración agitada, mareo…

  Nivel cognitivo: son los pensamientos que surgen en momentos de ansiedad. Muchas veces, tienden a ser catastrofistas o magnifican el peligro.

  Nivel motor: son las conductas que llevamos a cabo; por ejemplo, mordernos las uñas, comer, fumar, mover la pierna repetidamente…

La ansiedad puede pasar de ser una emoción adaptativa y útil, a suponer una respuesta perjudicial y desadaptativa.

Hablamos de un grado de ansiedad normal cuando ésta nos ayuda a llevar a cabo una acción, es útil porque nos activa ligeramente, es manejable y es proporcional al peligro real. Por ejemplo, nos vendrá bien cierto grado de activación antes de un examen o de participar en una competición deportiva. Nuestra mente detecta un peligro, amenaza o reto, y nuestro cuerpo se prepara para la acción, permaneciendo alerta y consiguiendo una mayor motivación.

Hablamos de un grado de ansiedad elevado cuando ésta es desadaptativa, nos dificulta la realización de nuestra actividad, nos afecta a nosotros o a los que nos rodean, es excesiva y desproporcionada al peligro real.

El ritmo de vida actual, en muchas ocasiones nos exige atender a un alto nivel de demandas. Cuando percibimos que las demandas de nuestro entorno son demasiadas para los recursos de afrontamiento con los que nosotros contamos, se genera el estrés. Y cuando el estrés llega a nuestras vidas para quedarse, convirtiéndose en nuestro estilo de vida habitual, es muy probable que salte la alarma de la ansiedad, que nuestro cuerpo entienda que vive en un estado de alerta continuo en el que no puede bajar la guardia.

Y la ansiedad para ti,
¿es una aliada o sientes que se está convirtiendo en enemiga?
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